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Aunque pueda parecer que este sector es cosa del pasado, lo cierto es que ahora está reverdeciendo unos laureles que para muchos nunca debería haber perdido. Y es que, si bien es cierto que se puede llegar a pensar que el mundo de las lavadoras o los lavavajillas no podía tener mucho recorrido, lo cierto es que a día de hoy su facturación en España lo deja bien claro. Un total de 2.600 millones de euros son los que avalan el desarrollo de un producto que todavía tiene mucho margen de mejora.

Un margen de mejora que se debe sobre todo a lo que se ha tenido a bien denominar como el internet de las cosas. Una manera de enfocar la comunicación de estas máquinas con internet y con el ser humano que es al fin y al cabo el gran beneficiado de todo esto.

Aparatos con capacidad para comunicarse

A decir verdad todo esto puede llegar a sonar muy confuso. Es por ello por lo que lo mejor que podemos hacer es plantear un ejemplo bien sencillo el cual pueda ilustrar todo esto.

Si se da el caso de que nosotros tenemos un lavavajillas conectado a la central, el cual, manda información de manera diaria sobre si estado, tendremos mucho ganado. Por ejemplo, un usuario normal, no es capaz de determinar si los filtros están deteriorados o no por lo que lo mejor sería dejar al propio electrodoméstico que lo determinase en base a unos sensores. De esta manera, se podría enviar esta información al fabricante y este enviarnos un aviso para que nosotros comprásemos un repuesto o no.

De esta manera nos están facilitando mucho las cosas ya que podemos evitar, en este caso, una futura avería, la cual, podría tener un coste realmente elevado teniendo en cuenta el precio que hay actualmente dentro del sector de las reparaciones.