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Ser un buen empresario, de cualquier sector, es una profesión compleja que requiere una amplia variedad de habilidades y mucho trabajo. Hay que estudiar y conocer el mercado, saber adaptarse a las condiciones económicas del entorno o analizar los resultados una y otra vez para poder superarse.  Esto es sólo una pequeña parte de la larga lista de acciones que deben desempeñar para tener éxito, pero si hay una de ellas especialmente necesaria hoy en día, es el tema de los idiomas. Por eso cada vez más empresarios buscan formadores de inglés para empresas en Madrid.

 

Hay que tener en cuenta que en esa lista existen dos verbos que se han repetido hasta la saciedad en el mundo empresarial de las últimas décadas; “adaptarse” e “innovar”. Y es que el mundo avanza a pasos gigantescos, especialmente en el ámbito tecnológico, y la forma de trabajar de las compañías, así como la forma de producir y de comunicarse son totalmente distintas a la realidad de hace 10 o 20 años.

Y no se trata únicamente de cambios en la forma de operar de las empresas, sino que las nuevas circunstancias han dado pie a que se creen tipos de compañías que no existían hasta ahora, a la vez que nuevos puestos de trabajo. Las empresas de todos los tamaños y sectores han tenido que adaptarse a esta nueva realidad, porque el no hacerlo es una apuesta arriesgada a que el negocio se hunda y desaparezca por completo.

El proceso de digitalización trae consigo una consecuencia de peso, que no es otra que el uso, cada vez más importante, del idioma inglés. La llegada de internet ha ofrecido incontables oportunidades para el mundo empresarial, desde las páginas web con información sobre la compañía, las ventas y descargas digitales de los productos y servicios ofrecidos y, por supuesto, la oportunidad de tener clientes en cualquier parte del mundo, entre muchas otras. Pero para poder aprovechar al máximo todas las ventajas de internet, es necesario e indispensable saber inglés.

Tanto si hablamos de tener acceso a información, mediante cursos, vídeos o cualquier otro medio, como si se trata de incluir un nuevo programa informático en la empresa o incluso de buscar proveedores en el extranjero que puedan abaratar los costes de producción, la falta de conocimientos de inglés limita, sin lugar a dudas, las posibilidades de una compañía.

Por supuesto, no se trata solo de que el empresario tenga un buen nivel de este idioma; cuantos más empleados sepan utilizarlo, mejores y mayores serán las posibilidades de la empresa.

La importancia de este idioma, y de los idiomas en general, no es algo nuevo. Por eso cada vez son más los empresarios que buscan empleados con un buen currículum en ese sentido, pero también han incrementado las compañías que invierten en formar a sus trabajadores con clases de idiomas.

En Madrid, por ejemplo, la Escuela De Idiomas y Cultura (EDIC), tiene una amplia oferta de cursos de idiomas para las empresas, no solamente de inglés sino también de otras lenguas, con profesores nativos que garantizan la mejor formación. Ellos mismos se encargan de medir el nivel de los empleados con una prueba, para poder organizarlos en grupos y maximizar el aprendizaje en su conjunto, así como de diseñar el curso que mejor se adapte a las necesidades de la empresa tanto en contenido como en número de horas.

Una de las grandes ventajas de incluir cursos de inglés, o del idioma que se precise, desde la empresa, es la posibilidad de enfocar las clases hacia el sector concreto en el que se trabaja, consiguiendo con esto que los empleados manejen con soltura el vocabulario específico relacionado con su puesto de trabajo.

También resulta muy valioso para la empresa saber con seguridad el nivel que tiene cada empleado, con el objetivo, por ejemplo, de escoger a los miembros de un equipo que debe realizar una tarea concreta, como tratar con proveedores o clientes de otros países.

Asimismo, es de conocimiento común que invertir en la formación del personal es una forma directa de mejorar los activos de la empresa, de conseguir a una plantilla altamente preparada para conseguir los objetivos que se proponga la compañía. Es una situación en la que ambas partes, empleados y empresarios, salen ganando. Incluso se podría añadir que los clientes también ganan.

Y es que los cambios surgen de forma tan rápida en el mundo empresarial actual que los empresarios deben hacer una labor de formación continua para poder adaptarse a las nuevas situaciones, y el inglés no es solo una manera de aumentar el currículum de los empleados, sino una herramienta muy poderosa para impulsar a la empresa entera hacia los objetivos que se quieran conseguir.

La realidad es que el inglés ya no es el idioma del futuro, sino que es la lengua del presente, y los empresarios de todos los sectores deben darse cuenta de que una plantilla con conocimientos de inglés equivale a una enorme lista de oportunidades para toda la empresa.