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Manuel Moix ha dejado este jueves su cargo como fiscal jefe Anticorrupción al salir a la luz una sociedad en Panamá de la que dispone del 25%. Ha alegado su dimisión “por motivos personales”. A través de esta sociedad, el ex fiscal ha camuflado un chalet que adquirió como herencia.

No obstante, el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, ha defendido al dimitido asegurando que “no ha existido en su comportamiento ningún tipo de irregularidad ni ilegalidad”. No cree que “la participación en una empresa en Panamá le haga incurrir a Moix en una incompatibilidad” e insiste en que “no había motivos, ni existen, para el cese”.

Tanto el fiscal general, José Manuel Maza, como el ministro de Justicia, Rafael Catalá, deberán comparecer en el Congreso de los Diputados e intentar explicar los motivos del cese de  Manuel Moix, una situación que ellos desvían a la esfera personal del dimitido.

La situación que estaba viviendo Moix con las asociaciones en contra y los partidos de la oposición pidiendo su dimisión, han acelerado el cese del cargo con polémica. Ha durado un total de 87 días en el cargo con varios casos polémicos. Fue nombrado como fiscal jefe Anticorrupción el pasado mes de febrero, un hecho que no contentó a todos. Esto fue debido a que Moix no había formado parte de la plantilla de Anticorrupción y que anteriormente fue fiscal superior de Madrid y considerado como un aliado del Gobierno que controlaba la fiscalía en las investigaciones del PP.

De hecho, en el escándalo centrado en Ignacio González y en las pertinentes investigaciones se descubrió una conversación del mismo en el que se le escuchaba alegrarse por la designación de Moix como Fiscal Jefe Anticorrupción: “Sería cojonudo. Es un tío bueno y serio”. Estas grabaciones no alertaron a Maza, que permitió que siguiera adelante el nombramiento de Moix.