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España recibió  47,09 millones de turistas internacionales en los siete primeros meses del año, lo que supone un aumento del 0,3% con respecto al mismo periodo de 2017, según los datos provisionales de la Estadística de Movimientos Turísticos en Frontera (Frontur) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El gasto de los turistas internacionales desde enero a julio, llegó a los 50.691 millones de euros, con un incremento del 3% respecto al mismo período de 2017, de acuerdo con la información proporcionada por la Encuesta de Gasto Turístico (Egatur), publicada también por la Estadística.

En julio, España acogió a 9,98 millones de viajeros internacionales, lo que representa un  descenso del 4,9% con respecto al mismo mes de 2017, la caída más destacada en ocho años. Estos llevaron a cabo un gasto total de 11.747 millones de euros, lo que se traduce en un descenso del 0,9% frente al mismo mes del 2017.

El gasto diario por viajero durante el mes de julio fue de unos 1.177 euros, con un repunte anual del 4,2%, mientras que el gasto diario ascendió en un 9,5%, alcanzando los 152 euros.

España anota en julio el mayor descenso del turismo

Los principales turistas que llegaron a nuestro país fueron los británicos, alemanes y franceses. El Reino Unido representó un 22% del total, con una baja del 5,6% menos respecto al mismo mes de 2017.

Según declaraciones de la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, después de la inauguración del Encuentro de Economía Digital y la Telecomunicaciones en Santander, indicó que a pesar de la pequeña baja presentada en la entrada de turistas a España, las estadísticas siguen manteniéndose en muy buen promedio. Los 47 millones de visitantes que vinieron desde enero a julio, suponen un verdadero récord.

Considera que el descenso del flujo turístico se debe a la normalización de visitantes. Las manifestaciones populares de la región árabe, conocidas como Primavera Árabe, o la disminución del efecto de las acciones terroristas en otros países que disputaban los turistas que venían a España, ha sido clave para este descenso.

De la misma manera, ha cargado contra el gobierno de Rajoy por su desinterés en impulsar un plan o una hoja de ruta. En consecuencia, se han visto obligados a establecer una nueva estrategia en materia de turismo que se fundamente en la calidad. Así mismo, es imperativo transformar y variar la afluencia turística que están concentrada  en zonas donde la armonía vecinal se ve aquejada.

En este sentido, han preferido apoyarse en la digitalización, para lograr precisar nuevos destinos turísticos, donde se pueda administrar más eficientemente la cuantía de los visitantes internacionales y procurar ofrecerles otras experiencias que aumenten la estancia y el gasto turístico que actualmente ha aumentado en un 3%.