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Con este titular sería como se podría resumir la situación actual que está atravesando el Gobierno de Cataluña. Y es que, a nadie se le escapa, incluso a los máximos mandatarios de la Generalitat de Catalunya, que el revés sufrido por los dirigentes estadounidenses, los cuales, rechazaron de plano que la secesión catalana tuviera repercusión internacional, ha hecho que los planes que tenían se tuerzan.

Por todo ello, desde el gobierno del señor Puigdemont, con la figura de Neus Munté a la cabeza, se está planteando una nueva hoja de ruta que tiene que llevarse a cabo en un plazo no superior a 2 meses. Una hoja de ruta en la que tienen que acelerar todo lo que tiene que ver con el proceso de Secesión catalán de manera que, por un lado, se busque un marco legal, y por otro lado, se cuente con el apoyo de los catalanes favorables a la Independencia.

Nuevas negociaciones con el Partido Popular de Mariano Rajoy

La primera vía, la vía legal, pasa por acelerar las negociaciones con el Partido Popular. Sin embargo, el Ejecutivo de Mariano Rajoy, no suelo no está moviendo ficha sino que además ahora mismo se encuentra en una situación de mucho más poder que la de hace algunos meses, ya que es consciente que la idea de la desconexión de manera unilateral del Estado español, no solamente está perdiendo fuerza dentro del propio partido de Carles Puigdemont, sino que también está perdiendo fuerzas entre los propios acólitos catalanes favorables a la Independencia.

De hecho, y esto sí que es noticia, a día de hoy ya son varias las voces que se están alzando con la idea de renunciar a la independencia catalana hasta que no exista un marco legal que no permita como ya ha sucedido con Escocia, por ejemplo.