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Los próximos 10, 11 y 12 de febrero tendrá lugar el XVIII congreso nacional del PP al que asistirán 3.128 compromisarios y que batirán el récord con la presentación de 4.000 enmiendas. ¿Su lema? “¡España adelante!”.

Según otros medios, “no habrá una revolución ideológica, apenas cambios en su estructura actual, no se planteará ningún debate sobre su liderazgo o sobre la futura sucesión, y sus participantes tendrán el mismo perfil de siempre”.

Pues bien, acercándose la fecha, dicho congreso cuenta con un “foco de conflictividad” que reside en Madrid. Diferentes cargos y dirigentes del máximo nivel de esta organización, la cuarta en número de afiliados y también la más mediática, se vienen haciendo notar desde hace un tiempo, estando divididos y provocando llamadas de atención con enmiendas y propuestas para marcar territorio y poder ante el cónclave nacional y, sobre todo, para su congreso regional.

¿Quiénes son los protagonistas?

Por un lado se encuentra, Íñigo Henríquez de Luna, número dos de Esperanza Aguirre y portavoz del PP en la capital española, y por el otro, Ángel Garrido, número dos también, pero en este caso en el Gobierno Regional de Cristina Cifuentes.

En su momento ambos eran amigos, compañeros de distintos gobiernos, que además organizaron enmiendas conjuntas. Sin embargo, en la actualidad difieren en las formas de entender el PP madrileño.

En lo que sí están de acuerdo es que el Partido Popular debe “abrirse más, ser más democrático y participativo e implantar las primarias para la elección de líderes”. A pesar de ello su diferencia está en que cada uno prefiere un modelo de hacerlo.

Dicen los expertos que Cifuentes ha logrado en apenas dos años hacerse un hueco mediático, ganar la Comunidad y desbancar a Aguirre en tirón de voto, defendiendo siempre las primarias con la idea de: “un militante, un voto”, encargando ahora a Garrido una enmienda en ese sentido que no ha gustado a la dirección del PP.

Por su lado, Henríquez de Luna siempre abogó también por las primarias, pero quiere corregir otros aspectos de la votación a doble vuelta de la dirección nacional, para forzar al candidato ganador a integrar en su candidatura (25 miembros) a diez de la perdedora, además de otros detalles.