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Pedro Sánchez se ha marcado un objetivo muy claro para este nuevo PSOE que este fin de semana será ya una realidad. De lo que se trata, tras ver el fracaso de la moción de censura contra Mariano Rajoy es de poder unir fuerzas con las otras dos principales fuerzas políticas del arco parlamentario que no son otras que Unidos Podemos y Ciudadanos.

Un pacto en el que no solo se busca reafirmarse en aquellas cuestiones en las que los tres partidos políticos coinciden sino en limar asperezas y acercar posiciones en aquellos temas en los que no coinciden.

Parece un pacto imposible

Sin embargo, parece que ni la formación de Pablo Iglesias ni la formación de Albert Rivera están muy por la labor. Ambos saben que, como formaciones nuevas que son, tienen que ganarse su propio espacio y no pueden estar siempre ocultos detrás de un pacto. Y mucho menos cuando ese pacto se va a forjar con organizaciones de ideologías distintas. Aseguran que no solo hacen por principios y porque sus votantes no lo entenderían. No obstante, la realidad es mucho más compleja y al mismo tiempo mucho más sencilla de lo que estos dos partidos creen.

El secretario general del PSOE quiere hacerles ver, y esta será su misión en los próximos meses, que la única manera que existe a día de hoy de echar a Mariano Rajoy del Palacio de la Moncloa es unir fuerzas entre los denominados partidos del cambio. Una unión que no puede entender de colores políticos y que solo debe atender a la necesidad que tienen los españoles de tener un gobierno más justo y que se preocupe por los problemas que realmente importan que no son otros que el trabajo y la economía. Una situación idílica para mucho pero necesaria para el país.