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Uno de los platos fuertes del Congreso de los Diputados que ha tenido lugar esta semana, concretamente en el día de ayer, ha sido el de la aprobación del acuerdo de libre comercio con Canadá, denominado como CETA. Un pacto, con unas condiciones muy similares al que en su día se pactó con Estados Unidos, aunque Donald Trump se ha encargado de romperlo, y por el que la zona euro podrá tener una serie de ventajas muy concretas a la hora de comerciar con Canadá.

Una liberalización del comercio con Canadá que no convence al PSOE

Sin embargo, y tal y como era de esperar, mientras que la derecha española, formada principalmente por el Partido Popular y Ciudadanos, no ha habido ningún problema a la hora de ratificar este acuerdo, por parte de la izquierda las cosas no están tan claras. No en vano sin ir más lejos, uno de los socios en este asunto que pensaba Mariano Rajoy que iba a tener, el PSOE, se abstendrá en la votación.

Pedro Sánchez, con una fuerza y una convicción totalmente renovada, asegura que este acuerdo no protege del todo a aquellas pequeñas empresas que quiera beneficiarse de él. De hecho, asegura que la gran mayoría de ventajas fiscales que este pacto asegura que va a tener, recaerán en la inmensa mayoría de casos sobre las empresas más grandes de la Unión Europea. Algo que no puede permitir ya que es precisamente en estos momentos de crisis cuando más hay que defender a las empresas que más lo necesitan y no a las élites.

Por su parte Mariano Rajoy ha declarado que a pesar de que el CETA salga adelante le parece una broma de mal gusto que un partido con la tradición del PSOE, que ha gobernando tanto tiempo en España, muestre esta irresponsabilidad en un asunto que no hará otra cosa que favorecer la recuperación económica de España en el exterior.