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Este es uno de los momentos más tristes de nuestra larga historia compartida. Con la alegría de aquellos que han luchado durante mucho tiempo por la secesión, los sectores catalanes no radicales que sólo han recuperado la independencia en los últimos meses se sienten ahora tristes.

Muchos se han unido a un sentimiento colectivo (que el PP nunca entiende) y sobre todo, al rechazo de la catarata de errores y humillaciones del gobierno hacia Cataluña.

Pero también en Madrid, una gran parte de su población también siente una gran tristeza. No sólo es un territorio con el que los lazos históricos (incluso los desacuerdos) son muy profundos, sino también por la desafortunada desintegración de los mismos.

Se van y desde aquí los empujan

Muchos de nosotros creemos, incluso en Cataluña, que el proceso de Puigdemont ha sido una huida loca y que ha tenido que ver por el impulso de sus socios para hacer las cosas desde la lógica, ya que numerosas acciones dementes y bananeras han sido los protagonistas del gobierno y el parlamento.

Acabará Cataluña celebrando su referendo de independencia de España

El engaño de Zapatero

Pero al mismo tiempo, esto no impide apreciar la enorme responsabilidad de quienes participando en esta fractura, como el señor Mariano Rajoy.

En la segunda legislatura de Aznar, sólo había un miembro del CEI y los de Convergencia hablaron de la Constitución, llegó Zapatero y engañó a los catalanes con pretensiones que no se dio cuenta. El Congreso agudizaría la humillación que ha llevado a cabo el Tribunal Constitucional al agilizar aún más un Estatuto que ya ha sido recortado e incluso votado por el pueblo catalán. Y Rajoy llegó……

Dígales desde Cataluña que este proceso lo llevan a cabo muchas personas en Madrid, aunque los patriotas que llevan banderas son más prominentes.

Un problema político fue tratado como un problema judicial y con todas las ruedas engrasadas del aparato estatal, las fuerzas policiales desenfrenadas (no quieren que el orgulloso Cospedal envíe tropas), los fiscales, el poder judicial, la promoción de la membresía de grupos de aquellos que deberían ser neutrales.

Las personas que no querían la independencia en Cataluña fueron expulsadas de Madrid, el lamentable discurso del rey (de Felipe V a Felipe VI) tampoco ayudó mucho, el vergonzoso PSOE como partido del sistema, personajes como Pablo Casado quemando el fuego del fuego del odio al fuego…..

Comprensión respetuosa

Los catalanes saben que en Madrid también vivimos con personas que hoy se sienten tristes, que más allá de los nacionalistas, somos demócratas y vivimos con la certeza de que un día dejará de gobernar el PP y sentarán las bases para una comprensión respetuosa.