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Era mucha la expectación la que había levantado la convocatoria de la prensa a la salida del Congreso de los Diputados. Podemos había dicho que daría una noticia importante para el país en general y para el futuro de la política en particular. Pues bien, dicho y hecho. Con un semblante serio y con sus más firmes colaboradores flanqueándole, Pablo Iglesias anunció lo que muchas personas no se esperaban. Se quería llevar a cabo una moción de censura contra el Partido Popular. Y para ello, desde hoy mismo se pondrá a negociar no solo con las distintas fuerzas políticas sino también con algunas organizaciones y organismo que son importantes en España.

No cuenta con los apoyos necesarios dentro del parlamento

Sin embargo, lo quiera Pablo Iglesias o no, la realidad es bien distinta. Más que nada porque según las reglas del juego, si bien es cierto que para presentar una moción de censura únicamente basta con tener el 10% de los diputados en forma de apoyo, no es menos cierto que para que esta prospere y se haga efectiva, no solo tiene que aprobarse por mayoría absoluta sino que tiene que tener un gobierno alternativo preparado. Y Unidos Podemos, no tiene ni una cosa ni otra.

No obstante, esto no significa ni mucho menos que la jugada le haya salido mal al partido de Pablo Iglesias. Más que nada porque de esta manera, a través de esta moción de censura que ya ha nacido muerta, ha logrado polarizar el parlamento y situar en un lado a los que de verdad quieren echar a Mariano Rajoy del poder y a los lo van a seguir tolerando hasta que se termine la legislatura. Algo que, sobre todo, no hace un favor en absoluto al PSOE, el cual, necesita posicionarse sin dudas frente al Partido Popular.