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Estos son los tres nombres propios, aunque uno es de un partido político, que están siendo protagonistas en estos momentos. Y es que, hasta que las investigaciones avancen, de lo que no hay duda es de que Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre fueron partes, si no implicadas, si testimoniales, de todo lo que tiene que ver con la corrupción en el Partido Popular. No en vano, el primero de ellos tendrá que declarar ante el juez mientras que la señora Aguirre ya lo hizo en el día de ayer ofreciendo, para muchos, un espectáculo que fue poco menos que lamentable.

Aguirre ensalza su gestión y llora ante los medios

Este podría ser el resumen de lo que hizo ayer Esperanza Aguirre. En primer lugar tuvo que declarar ante el juez para aclarar algunos aspectos de todo lo que rodea a la operación Lezo. Una declaración que estuvo llena de peroratas en las que ensalzaba su propia gestión al frente de la Comunidad de Madrid. Una vez que finalizó su declaración ante el juez no tuvo problema en plantarse delante de los medios de comunicación y llorar lamentándose por no haber podido ver la actuación de su mano derecha Ignacio González. Unas lágrimas que para muchos no eran más que una escenificación.

Mientas tanto, Rajoy era preguntado por la prensa de todo el país sobre la comparecencia que tenía que hacer ante el juez para preguntarle sobre las distintas tramas de corrupción que hay en su partido. Unas preguntas a las que el presidente del gobierno respondió diciendo que es algo normal ya que cualquier ciudadano debe prestar servicio a la justicia cuando se le exige. El problema es que no parece muy normal que todo un presidente del gobierno tenga que dar cuentas de decenas de casos de corrupción dentro de su partido.