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El penúltimo caballo de batalla entre el Ministerio del interior y muchas comunidades autónomas era el recorte del gasto farmacéutico en las cárceles españolas. Y es que lo que se pretendía era reducir el consumo de medicamentos por parte de los presos que están dentro de nuestras fronteras.

El argumento era muy peregrino ya que se decía que muchos presos podían fingir ciertas dolencias con el objetivo de lograr algunos medicamentos de más. Algo que no hacía otra cosa, por ejemplo, que poner en duda el buen hacer y la buena praxis de los galenos que estaban en los centros pentenciarios.

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha parado este decreto

Así de claro. Tras varios tiras y aflojas el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid ha parado este despropósito para mucho y ha dictaminado que con este decreto lo que se podía conseguir era una merma en los derechos sanitaros de los reclusos. Algo que no se puede tolerar en un estado de derecho como es el español.

Pero esto no es todo ya que también se ha querido dejar bien claro que el honor y el buen hacer de los facultativos que hay en las prisiones españolas no puede ser empañado. Se ha garantizado además que el cumplimiento de todo lo que tiene que ver con el uso de medicamentos, se lleva a cabo de un modo muy estricto. Los medicamentos, dicho de un modo un tanto vulgar, se cuentan con los dedos de una mano para que no solo no se haga un uso indebido de ellos sino para que al mismo tiempo se trate por todos los medios que no comercien con ellos. Algo que se ha logrado hasta este momento y que seguramente se pueda volver a lograr sin lugar a dudas sin problemas.