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La evidente falta de planificación adecuada relacionada al crecimiento urbanístico ha aumentado los riesgos de inundación en las zonas de la geografía Balear, más en específico en Mallorca.

De los 11 tramos más vulnerables a inundaciones hasta ahora identificados por RRHH del Govern, 10 se ubican en Mallorca.

Sobre estos 11 puntos las autoridades mantienen un dispositivo especial de control en temporada de invierno a fin de evitar en lo posible las inundaciones, aunque pese a estos, las últimas lluvias dejaron al descubierto otros tramos vulnerables sobre los que ya están trabajando y que se sumarán al existente mapa de riesgo.

Los puntos están catalogados como “Áreas de Riesgo Potencial Significativo por Inundación” ARPSI.

Hasta ahora los 11 tramos ARPSI abarcan al menos 37,5 kilómetros, pero aún queda mucho por cartografiar, ya que se estima que estos solo representan un 70% de las zonas con riesgos de inundación detectadas; mientras RRHH se focaliza en aquellas donde las riadas tiendan a afectar a la población, la economía y el ambiente.

problemas de inundaciones en Mallorca

Joana María Garau le achaca el problema al desordenado crecimiento urbanístico y de infraestructuras que han obviado por completo los factores de riesgo, lo cual ha ocurrido durante décadas y ahora cuando llega la lluvia el agua se lleva todo lo que se atraviese en su camino, sin discriminación y es que solo desde el 2001 para aquí se ha hecho preceptivo para construir un informe de RRHH.

Uno de los casos más evidentes de esto, es el que se presenta con las aglomeraciones de casas en Plan de Sant Jordi, una zona muy propensa a inundaciones como efecto ocurre cada año, a la que se suman Vilafranca y Calvia, con vías que no drenan lo suficiente.

En el Arenal, las edificaciones y el mismo aeropuerto ocuparon el lugar donde una vez estuvo el agua y no se le dio una alternativa de paso a esta, lo que hace que su capacidad de drenaje no sea apropiada; además el agua siempre va a reclamar su cauce natural.

Esto antes no ocurría, porque la gente del campo sobre todo conocía las zonas de inundación y sabían que allí no se debía construir; lo peor es que ni siquiera se pensó en minimizar los riesgos erigiendo las edificaciones y estructuras en terrazas.

El MAPAMA presentó una guía para mejorar la gestión de riesgos de anegación que apunta hacia las construcciones futuras pero no se habla de medidas para mejorar los problemas que actualmente aquejan a las zonas de riesgo.

Lo que si puede paliar esta situación es la limpieza de los torrentes, la cual consideran los alcaldes de las zonas afectadas que son insuficientes y han elevado mediante la FELIB el reclamo para que sea mejorada. Lo cierto es que la responsabilidad sobre la limpieza de los torrentes ha sido objeto de polémicas.