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El sistema educativo español está pasando por un momento un tanto complejo, sucede que la mayoría de su población estudiantil cursante de bachillerato tienen un gran índice de repetidores, esto claro, considerando que la persona que este estudiantado oscile en edades comprendidas entre los trece y lo quince años de edad.

Al hacer un estudio estadístico se puede concluir en que España solo es superada por Bélgica en lo que a esto se refiere, la causa principal de este fenómeno aun es desconocida pero se cree que las razones por las que un joven repite el año son más que nada por cuestiones “tradicionales”.

Aunque parezca descabellado, el caso con España también soporta mucho de tradiciones, incluso el sistema educativo está diseñado de tal manera que induzca a los jóvenes a repetir algunos de sus años de formación básica. Sin embargo, esto es algo un tanto preocupante si se compara con una lista de 68 países en donde países como Japón tienen una población estudiantil que casi no ha repetido durante su formación.

Es por eso que tanto padres como profesores deben romper con ese esquema para que la concepción de la educación tome un rumbo menor engorroso para el estudiantado.

Cada alumno repetidor de 6 a 15 años cuesta al Estado 20.000 euros por curso

Por otro lado, si se evalúan las cifras, se puede notar que repetir el año puede salir hasta igual o más caro que aprobar, dado que España es uno de los países que tiene más jóvenes de 17 años cursando estudios básicos (que por lo general terminan a un año antes). En respuesta a todo aquello, no han sido pocas las propuestas internacionales para atacar este problema, diversos programas de formación pre-universitaria y también incentivos con becas y reconocimientos han hecho que este número se reduzca hasta cuatro puntos.

Otro de los factores que influye en estos números es que la mayoría de los jóvenes se ven en el esplendor económico, casi hasta puede decirse que cuando la crisis incide de forma más fuerte las repeticiones se reducen considerablemente.

El ingreso al ámbito laboral parece ser el incentivo puntual que mantiene a los jóvenes repitiendo menos, la necesidad de aportar económicamente los mantiene evaluando las posibilidades entre disponibilidad y productividad tras culminar su periodo de formación básica.

Aunque no lo parezca, la educación es cara, repetir puede significar un gasto considerable, por lo poco unos 20 mil euros anuales, por lo que de alguna forma influye en la calidad de los profesionales, suponiendo que determinadas zonas las empresas no sean muy exigentes con los títulos. En cualquier caso, evaluar los diversos programas de formación escolar en base a un determinado presupuesto y disposición es vital para que esta cultura de la repetición empiece a desaparecer y que las estadísticas pinten más favorables para España.