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Recientemente se ha dado a conocer la fecha exacta en la que se producirá el tan esperado encendido de luces navideñas en la ciudad de Madrid. Concretamente dicho acto tan esperado por todos tendrá lugar el próximo 23 de noviembre, un viernes que congregará a muchos ciudadanos en las calles.

Y no es para menos, puesto que la Navidad no solo es recibida con especial ilusión por parte de los más pequeños de la casa. Los adultos también la viven con una gran intensidad tanto adquiriendo y recibiendo regalos como deleitándose con sabrosas comidas y deliciosas bebidas. Entre ellas, por supuesto, el vino. Pero, ¿sabías que tanto los madrileños como los españoles en general cometen varios errores con dicho producto?

Llevar vino sin tener en cuenta los platos que se degustarán

Actualmente existen muchas marcas de vino tinto entre las que los consumidores pueden elegir, basándose generalmente en sus gustos y en los de aquellos comensales que pasarán a formar parte de la comida o cena navideña. Sin embargo, pocas veces se tiene en cuenta un factor clave a la hora de escoger la mencionada bebida: la comida a degustar.

Los propios vinos acostumbran a indicar en sus etiquetas los alimentos para los que resultan idóneos. Dos buenos ejemplos son los quesos y las carnes rojas. Así pues, conviene averiguar exactamente qué platos serán servidos durante el transcurso de la comilona para decantarse así por el vino oportuno, convirtiendo la experiencia gastronómica en un auténtico placer para todos los asistentes.

Servirlo a una temperatura inadecuada

Si bien es cierto que no existe una cifra única en lo que a la temperatura se refiere, dependiendo tanto del tipo de vino como del catador en sí, los expertos indican que en función de la época debería partirse de una media de 11 grados y variar en positivo o negativo con un máximo de 6 grados. Por ejemplo, en el caso de la Navidad una cifra adecuada –sin que sea conveniente sobrepasarla– sería de 18 grados para tintos y 12 grados para blancos y rosados.

¿Qué es lo que sucede en caso de que la temperatura sea superior a la citada o, por el contrario, inferior a 5 grados? Las propiedades del vino tinto o de otro tipo que haya sido elegido pasan a ser historia. El sabor sigue siendo bueno, pero poco tiene que ver en comparación con el que brindaría la bebida en caso de ser servida adecuadamente.

Conviene destacar dos aspectos relevantes que guardan relación con este tema. El primero de ellos hace referencia a que la indicación de la temperatura adquiere relevancia sea cual sea el tipo de producto adquirido, incluyendo el vino sin alcohol que también pierde propiedades si no se encuentra en el margen de 5-18 grados.

Por otra parte, debe ser aclarado un error que sobre todo se produce en Madrid: superar dicha cifra en Navidad alegando que el vino está a temperatura ambiente. Y es que en pleno invierno la calefacción suele hacer acto de presencia en los domicilios, alterando consecuentemente los grados a los que se encuentra el vino y dando pie a que el nivel ambiental sea excesivo a la hora de servirlo.

Tapar la botella impidiendo su oxigenación

Si alguna vez has visto a catadores expertos probando diversos vinos probablemente te habrás dado cuenta de que, antes de degustar el delicioso caldo, proceden a esperar durante una cierta cantidad de segundos, los cuales aprovechan para oler el producto y realizar otras acciones. Ello es debido a que los vinos requieren una oxigenación.

Lo mismo sucede en las comidas o cenas de Navidad. Son innumerables las familias que, después de abrir la botella y servirla en las respectivas copas, proceden a introducirle un tapón o el correspondiente corcho que había sido extraído. Su objetivo es claro: preservarlo en el mejor estado posible durante el transcurso del banquete. Sin embargo, el resultado obtenido es justamente el contrario.

El vino requiere oxigenarse, por lo que si la botella en cuestión será ingerida en su totalidad no se le debe introducir ninguna clase de tapón. Solo de esta manera el caldo adquiere un estado inmejorable, permaneciendo listo para ser disfrutado incluso por los paladares más exigentes.

Probar varios vinos con las mismas copas

Es innegable que los propietarios de las casas en las que se celebran las comidas y/o cenas típicas de Navidad posteriormente se ven obligados a lidiar con una ingente cantidad de cacharros, ya sea fregándolos manualmente o colocándolos en el lavavajillas. Para evitarlo los madrileños acostumbran a ofrecer solamente una copa a modo de cubertería para los invitados. Pero, ¿y si son degustados varios vinos distintos?

Desde los aromas hasta los sabores en sí pasarían a mezclarse, impidiendo disfrutar de las propiedades únicas de cada producto. Así pues, conviene hacer el esfuerzo de proporcionar tantas copas como vinos vayan a ser servidos o, en todo caso, lavarlas entre uso y uso cada vez que se cambie de caldo.