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Este miércoles el ayuntamiento de Madrid activó temporalmente el nuevo protocolo anticontaminación grado dos, en que restringe la circulación de los vehículos más antiguos y contaminantes que no cuenten con la etiqueta ambiental de la DGT, incluidos los ciclomotores y las motos.

Según la prohibición, los vehículos a gasolina fabricados antes de 2000 y los vehículos de diésel antes de 2006 no pueden circular en el centro de la ciudad y la circunvalación circundante M-30 hasta el día jueves.Los automóviles que cumplen estos criterios representan el 17 por ciento de los vehículos de Madrid.

Al mismo tiempo, solamente podrán estacionar en la zona de Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) los coches de alquiler, cero emisiones, ECO, taxis y otras casos en particular. Los límites de velocidad a 70 Km/h se mantienen en la M-30 y también el acceso para los coches y motos facultados para transitar en esta ruta.

Este escenario se pone en práctica dos semanas después de que se introdujeran nuevas restricciones para combatir la contaminación del aire en el centro de la capital. El lunes  las  estaciones de vigilancia Cuatro Caminos, Ensanche de Vallecas y Barrio del Pilar, registraron 200 microgramos por metro cúbico de dióxido de nitrógeno (NO2).

Con 3,2 millones de residentes y aproximadamente 1,8 millones de coches, Madrid sufre constantemente altos niveles de contaminación, en parte debido al poco viento.

Es la primera vez que las autoridades de la ciudad activan la etapa dos de su nuevo protocolo contra la contaminación que entró en vigencia el pasado mes de octubre en el centro histórico de la ciudad, cuyo objetivo era reducir las emisiones de gases en un 40 por ciento. A pesar de la activación del dispositivo, el tráfico en la mañana presentó los acostumbrados atascos.

Sin embargo, por el contrario, la delegada de Movilidad y Medio Ambiente, Inés Sabanés, ha informado a primera hora del miércoles que se ha presentado una disminución del 8% del tráfico en la M-30 con relación al día anterior y ha aprovechado a agradecer a los vecinos el esfuerzo que realizan cada vez que se pone en marcha el protocolo.

La medida anticontaminante de Madrid viene seguida de otras ciudades europeas como Londres, Estocolmo y Milán, que han tomado medidas para restringir el tráfico en sus centros, aunque algunos han cobrado a los conductores si quieren ingresar.

En la capital española, se han multado a los conductores de los vehículos que no cumplan con el protocolo por un monto de 90 euros.

La ciudad ha intentado una serie de iniciativas en los últimos años, incluso en diciembre de 2016, cuando se ordenó que una parte de los autos privados salieran de las vías para combatir un brote particularmente contaminante.