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Cuando sucede un hecho trágico y se determina al responsable, para los amantes de la justicia no queda nada menos que satisfacción.

Esto fue lo que sucedió después que la Fiscalía condenara a la compañía subterránea Metro a pagar 371.733, 65 Euros a la familia de un fallecido que cogió una enfermedad terminal.

Julio Martín era un trabajador de la compañía que el mismo Seguro Social reconoció que padecía cáncer de pulmón, enfermedad que finalmente lo mató producto del contacto recurrente a la exposición al abesto.

El Juzgado número 10 de lo Social de Madrid señaló que a pesar de que la empresa desconocía este hecho no la exime de sus responsabilidades.

Protección a sus trabajadores

En la compleja investigación que se llevó a cabo por abogados, fiscales y jueces se determinó que los trabajadores ejercían en condiciones deplorables y no les proporcionaban los equipos y materiales necesarios para su protección, algo sumamente grave y que acarrea sentencias legales.

Todo esto se dio a conocer después que muchos compañeros de trabajo de Julio Martín declararan para resolver el caso de la mejor manera. Fue allí donde las autoridades se percataron de todas las malas prácticas que tenía la compañía.

Por esta razón se le aplicó esta gran multa al metro, donde se dividen en distintos ítem por conceptos de honorarios profesionales, prejuicios y daños por la enfermedad, molestias hospitalarias, etc.

Satisfacción a medias

La viuda del trabajador, Maria Eugenia Martín y toda su familia se mostraron satisfechos a medias después de conocida la decisión del juzgado.  En su opinión era algo previsible luego de todas las pruebas que tenían. Sin embargo, lamentan que sea una muerte lo que genere esta respuesta tan contundente.

En una declaración que le hizo a los medios, la señora no descarta futuras acciones legales ya que la empresa debe hacer un cambio tremendo en su seguridad industrial para que los trabajadores no sufran el mismo destino que Julio Martín.

Ante toda esta decisión sorprende la respuesta de la compañía, en la que no recurrirá al fallo. Al menos han reconocido su gran responsabilidad.

Esperemos que con esto se haga una limpieza total y un cambio en las políticas de la empresa, puesto que son más de dos fallecidos por la misma causa y otros dos trabajadores ya cuentan con el permiso del Seguro Social por incapacitación profesional.

Todos estos casos tienen el mismo denominador común: el contacto con maquinaria y equipos sin la debida protección, lo que genera una exposición directa al abesto y otros elementos que son muy dañinos para el organismo, los resultados ya son evidentes.