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Catalina Palomar es el nombre de una joven de 24 años de edad que recibió una serie de improperios por parte de un conductor de bus autobús, el cual le dijo delante de los pasajeros que las personas como ella no deberían tener derecho a subir a un bus, que la gente como ella no tienen por qué existir y que además, sus padres eran unos irresponsables por haberla tenido.

Este tipo de situaciones no era la primera ni la segunda por las que había pasado Catalina al subirse a un bus.

Esta joven se traslada por medio de una scooter eléctrica a consecuencia de una lesión en su cerebro, dice estar acostumbrada a que la mayoría de los conductores la miren de forma reprobatoria. Sin embargo, jamás en su vida la habían increpado he ofendido de ese modo.

Según la chica, el pasado 6 de febrero a las 15.25 horas aproximadamente, en el momento en el que se disponía a subirse al bus 1658 perteneciente a la empresa La Veloz, encargada de cubrir la ruta de Conde Casal a Rivas Vaciamadrid, recibió insultos bastante fuertes del conductor del transporte público.

La chica continuó diciendo que el conductor le puso la rampa de una muy mala forma y aparte, se rehusó a ponerla en el espacio reservado para todas aquellas personas que padecen de movilidad reducida.

De hecho, la joven tuvo que colarse por sí misma en el espacio reservado y justo cuando lo estaba haciendo, el conductor arrancó haciendo que Catalina por poco fuera a parar al suelo, por ese motivo, el resto de los pasajeros comenzó a quejarse del conductor.

Cuando la joven por fin pudo colocarse en el espacio asignado, se puso sus audífonos para oír música, no obstante, algunos pasajeros empezaron a decirle que el chofer la estaba ofendiendo. Le decía que las personas como ella no deberían existir, que su madre no tenía por qué haberla traído a este mundo, que eran gente peligrosa.

Debido a estos insultos, Palomar comenzó a llorar y en ese momento, el conductor se burló de ella, le dijo era una niñata y que no tenía razón alguna para ponerse a llorar.

El resto de los pasajeros que se encontraban en el bus hicieron lo posible para que el conductor dejara de ofender a la joven, sin embargo, no sirvió de nada. De hecho, el chofer dejo a Catalina tres paradas antes, específicamente en la esquina Pablo Iglesias, calle Saramago.

El conductor manifestó que le era imposible hacer parada en el lugar que correspondía debido a que hay demasiados coches en el sitio donde debe bajar la rampa.

Como si no fuese poco, el conductor le dijo a la joven mientras bajaba que dejara de llorar ya que ponía nerviosos a los demás pasajeros y también a él y terminó lanzando un escupitajo a la chica.

La chica, con muchos inconvenientes para orientarse, tuvo muchos problemas para llegar a su hogar, es más, tres personas la acompañaron para que pudiera llegar a casa. La FAMMA ya ha denunciado este hecho.