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El Arco de la Victoria, también conocido como el Arco de Moncloa, es un monumento emblemático de Madrid, propiedad de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), de más de 40 metros de altura y ubicado en la entrada hacia la carretera de La Coruña.

Esta obra construida en 1956 y pese a su valor histórico, se encuentra actualmente en una terrible situación de dejadez, rodeado de una gran cantidad de basura y escombros acumulados. Parte de su base y peldaños de hormigón, se encuentran deteriorados o destruidos.

En el año 2006 y tras las obras de ampliación del intercambiador de transportes de Moncloa, la UCM firmó un convenio con el Consorcio Regional de Transportes, donde acordaron que las tareas de mantenimiento y conservación del monumento les correspondían a ese Consorcio, o a la compañía adjudicataria del concurso de gestión del intercambiador.

Sin embargo y a pesar de que el intercambiador sí se limpia diariamente, el mismo Consorcio acepta que la operativa no pasa por ahí a realizar la limpieza correspondiente.

El Arco de la Victoria rodeado de polémica y total abandono

Según fuentes del Consorcio de Transportes, los vecinos del lugar intentan conservar el monumento en condiciones óptimas, pero es difícil porque existen grupos de personas, especialmente jóvenes que suelen reunirse allí, por ser parte de una zona universitaria y alejada de la vista, para consumir bebidas alcohólicas o practicar saltos en patineta,.

El Arco de la Victoria está representado en torno a la batalla de la Ciudad Universitaria, intrínsecamente en el contenido histórico de la Guerra Civil Española. Cada uno de los cuerpos laterales que lo sostienen, tienen una puerta y un vestíbulo de acceso. En estos vestíbulos hay una escalera y un ascensor completamente deshabilitado.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, planteó transformarlo en museo, de hecho, desde un inicio, el Arco estuvo pensado como salón de exposiciones en su interior, pero jamás llegó a utilizarse con esa función.

De igual manera, el Ayuntamiento solicitó ante las instancias judiciales, el cambio o reinterpretación de su significado y llamarlo con el nombre de “Arco de la Memoria”.

Cabe destacar que esta semana, la alcaldesa ha tenido un triunfo judicial, en cuanto a la sentencia que le permite cambiar el nombre a 52 calles de Madrid, que tienen epígrafes de la historia franquista surgida en España tras la Guerra Civil de 1939.

En este sentido, tanto el Consorcio, el Ayuntamiento, como la Comunidad de Madrid, tienen mucho que hacer en cuanto a la recuperación del Arco de la Victoria, el cual debería realizarse lo más pronto posible. Por los momentos, no hay acciones concretas, sin embargo esperemos que los buenos propósitos de estas entidades, le den una solución honrosa.