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Casi dos años de investigaciones exhaustivas por parte de las autoridades de Mauritania junto con los agentes de Extranjería dieron con el paradero y detención del septuagenario argentino Néstor Aníbal, dueño de un insólito taller de falsificaciones, siendo el más grande conocido en España y ubicado en un edificio de oficinas de Rivas, el cual fue desmantelado.

Aníbal quien lleva más de tres décadas en el país, se escondía tras la fachada de un  trabajador común pero tenía tres nombres más, Alfredo, Mateo y Juan Carlos, con este último era conocido por su mujer.

Valiéndose de sus falsas identidades abrió empresas y cuentas, firmó papeles ante la administración y notarios. Diariamente distribuía varios instrumentos falsos que elaboraba de forma artesanal, aplicando sus conocimientos de imprenta, con tan precisos detalles y de gran calidad que para sorpresa de los especialistas, los únicos que pueden verificar su veracidad, la compararon con la de la Casa de la Moneda.

Néstor adulteraba infinidad de documentos, desde pasaportes que valían entre €5.000 y €6.000, carnés de conducir, tarjetas de residencia hasta DNI, entre otros.

El laboratorio estaba equipado con máquinas muy especializadas valoradas en miles de euros entre ellas, grabadoras láser para introducir los datos, dispositivos holográficos, máquinas de sublimación de tinta para crear los fondos de los documentos, un secadero artesanal para fijar las tintas, productos caseros para serigrafía y elaborar troquelados, tintas de color variable con la luz, y todas legales.

Estas fueron adquiridas fácilmente ya que tenían distintos usos aparte del oficial. Eran manipuladas a la perfección por este hombre quien no ponía en circulación un documento hasta que quedara exacto.

Una vez concluida la operación, aún quedan dos etapas difíciles y que le darán mucho trabajo a los peritos del equipo de Falsedades Documentales de la Policía. La primera examinar los ordenadores y la documentación intervenida.

La segunda rescatar todos los documentos que están en tránsito, debido a que sus características son tan idénticas a un original que confunden a cualquier persona. De hecho, los mismos han sido usados para diferentes causas, los que no deseaban sacarse el carné de conducir, inmigrantes sin papeles que necesitaban estar seguros mientras se legalizan, individuos que solicitaban préstamos con ánimo de no devolverlos, mafias de tráfico de personas que suministraban documentos a sus víctimas, fugitivos que pensaban huir…

En fin, fueron muchas las situaciones que no se conocen con exactitud, ya que siempre hubo intermediarios.

Muchos años tras las rejas le tocarán vivir a Néstor responsable de una organización criminal sin precedentes, junto con su hijo (igualmente detenido), más un empleado que trabajaba con el mantenimiento de las máquinas, el intermediario  y otras nueve personas involucradas.