Compartir

Lejos de lo que se pensaba ante la implementación del polémico plan Madrid Central, el primer día ocurrió con total normalidad;  no se estrecharon las calles, no hubo obstáculos, ni cerraron los comercios por la deficiencia de consumidores.

Al contrario, el tráfico disminuyó en un 45% en horas normalmente conflictivas de la mañana cuando hay mayor movilización de vehículos y peatones. En cuanto a los buses de la EMT, en el área restringida el lapso de recorrido descendió en un 24,2%, mientras que en vía al centro un 22,6%.

Esta ley precursora en el país español, que presume el cierre al tráfico privado contaminante en el centro de la capital y que causó una gran discusión entre comerciantes y transportistas y los vecinos de la zona defensores del plan; se perfila como positiva y favorece a la ciudad pues la libera en buena medida del humo de los coches y la contaminación.

Por su parte, el oposicionista Partido Popular quien también se oponía a la medida -idea que nació precisamente cuando gobernaba- y había introducido una demanda ante los tribunales y Ciudadanos, tuvo que reconsiderar su opinión por los resultados; igualmente sucedió con la Comunidad de Madrid.

obras de la estación de Gran Vía aún habiendo restos arqueológicos

Así como fue criticada la prohibición de fumar en restaurantes y bares, este proyecto originó una disputa durante meses, pero ambos han permitido sensibilizar a los residentes; el primero sobre lo perjudicial de fumar en sitios cerrados y este último de los beneficios del libre tránsito.

Recientemente se comenzaron a observar las limitaciones, sobre todo para los convecinos de otros lugares, quienes son los que más recurren al vehículo particular para transportarse a sus destinos.

La norma establece que en un total de 472 hectáreas, 10 kilómetros rectilíneos aproximadamente, sólo entrarán los vehículos de los residentes (ubicándose exclusivamente en su barrio). Los de turismo no residentes también, con la etiqueta ambiental ECO y CERO.

Los que posean etiquetas B o C, sólo podrán ingresar para situarse en estacionamiento público o parking privado y las motos en horario restringido de 7 a 22 h. Los que no tengan etiqueta ambiental (los más viejos) no pasan.

Las ambulancias y vehículos con movilización reducida, taxis, servicios públicos, VTC, los profesionales que trabajen en el centro y los coches eléctricos tanto de alquiler como particular, tienen concedido el aparcamiento y la entrada. Será hasta febrero cuando se multará con 90 euros a quien no cumpla las condiciones.

La administración de la alcaldesa Manuela Carmena, se mostró complacida porque los habitantes asumieron el plan más allá de sus expectativas y está convencida de que Madrid Central va a marchar; señaló que es natural se hagan arreglos, pero ahora es momento para adecuarse a un Madrid sin carros, ni contaminación.