Compartir

La Fundación Masnatur lleva trabajando veinte años en Madrid, ayudando a mejorar la calidad de vida y promover el desarrollo integral de niños, jóvenes y adultos con discapacidad, ofreciéndoles actividades de entretenimiento y cultura, cada fin de semana y en temporada vacacional.

Aproximadamente unas 140 personas, entre niños y adultos con discapacidad, participan en las dinámicas y jornadas de recreación, su gran mayoría tiene principalmente parálisis cerebral y otros discapacidad intelectual. Actualmente cuentan con más de doscientos voluntarios que colaboran con la fundación, no obstante, requieren de muchos voluntarios más, debido a que la demanda de beneficiarios sigue aumentando.

Tales son los casos de Raquel y Víctor, de 23 y 14 años de edad, ambos padecen de parálisis cerebral, y les encanta disfrutar fuera de casa, de estas actividades, de la música, fiestas y amigos con quien compartir. Algo que para ellos es primordial en su desarrollo y autonomía personal, todo lo contrario a lo experimentado en el hogar, que a aunque se les brinda lo mejor con mucho amor y comprensión, sus familiares se tornan sobreprotectores, teniendo como resultado que las personas con discapacidad, se vuelvan muy dependientes de ellos.

Manastur, 20 años de voluntariado

El programa de actividades que ofrece Masnatur, les proporciona inclusión social, cultural, acceso y contacto directo con la naturaleza. Compartir con personas en otros entornos, fuera de la casa y la escuela. Además supone un alivio en la sobrecarga de tareas que tiene sus familiares al atenderlos.

Para los niños y jóvenes con discapacidad, Masnatur ofrece tres programas de actividades de tiempo libre, como son el plan tradicional de los fines de semana (sábados y domingos), el plan fin de semana completo y el vacacional, que consiste en campamentos de verano. Las salidas para las actividades de los adultos, se realizan en grupos de 25 personas y de una media de 20, para los grupos de niños.

También ofrecen un programa de servicio a domicilio, por el cual prestan atención puntual y cuidados en casos de emergencia, enfermedad o de niños que tienen dificultad para integrarse a las actividades grupales.

Alicia Villalba, coordinadora de Masnatur, indicó que desde el inicio de la fundación las personas con discapacidad necesitaban de alguna persona distinta a sus seres queridos, que los acompañara en su tiempo libre, mientras sus familiares se ocupaban de otras obligaciones. El ocio es imprescindible y también un derecho de todas las personas con discapacidad. Así mismo, va enlazado con la educación informal e impulsa el desarrollo de habilidades necesarias para relacionarse con las personas y su entorno.

De la misma manera, nos da una lección de que las limitaciones de las personas con discapacidad sólo las establece la sociedad.