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Después de un viaje que de antemano se pronosticó bastante complejo debido al mal clima, Greta Thumberg llegó al puerto de Lisboa.

Así concluye una fase de su peregrinaje con miras a asistir a la COP25, que ya se celebra en la ciudad de Madrid, después de tres semanas en altamar durante los cuales ella y sus hospitalarios marineros sortearon una serie de dificultades.

Pero esta no es la primera vez en este año que la joven activista cruza el océano, ya que el pasado mes de agosto, para llegar a la cumbre de la ONU sobre el medioambiente, Greta se trasladó en un velero ecológico hasta New York, ya que se rehúsa a utilizar la vía aérea debido a la contaminación que generan los aviones.

Esta vez los cambios de último momento de la sede de la cumbre del clima que originalmente se realizaría en Chile, casi la dejan sin la oportunidad de llegar a tiempo. Pero fue gracias al acto generoso de los propietarios del catamarán la Vagabonde, Riley Whitelum y Elayna Carausu, que la activista pudo llegar a Portugal este martes.

Justo a tiempo para estar presente en la cumbre que se celebra en Madrid pese al retraso en el viaje originado por escasez de viento y corriente contraria en el tramo de subida al Tajo.

Pero esto no les impidió finalmente llegar acompañados de varias embarcaciones que les custodiaron hasta la Doca de Santo Amaro, una de estas con activistas a bordo que portaban carteles en señal de protesta debido a la emergencia climática.

Mientras en el muelle le esperaban una buena cantidad de jóvenes pertenecientes al movimiento estudiantil contra el cambio climático que formó Greta, Fridays for Future, en medio de un grupo nutrido de personas más periodistas internacionales decididos a captar las primeras impresiones de la joven peregrina.

Los carteles de bienvenida se mezclaban con los de protesta que portaban muchos de los jóvenes presentes, rechazando la construcción del segundo aeropuerto de Lisboa que se ubicará en Montijo, debido al impacto negativo que tendrá en las especies que son propias del Tajo.

Thumberg fue recibida por Fernando Medina el alcalde de Lisboa y una delegación de parlamentarios, Medina le agradeció por llevar su voz de lucha por el cambio climático a Lisboa.

Durante la intervención de los activistas de la ciudad, no faltaron los ataques y la censura hacia el alcalde Medina, debido a su apoyo con la construcción del aeropuerto de Montijo.

Mientras Riley uno de los propietarios de la Vagabonde dio cuenta de lo poco recomendable de cruzar el Atlántico en esta temporada, pero expreso su conformidad por apoyar la misión de la joven Greta.

Finalmente, Greta se dirigió al público y prensa, agradeciendo a los marineros por llevarla a puerto seguro, también expresó que su travesía tiene un mensaje claro hacia los líderes políticos enfatizando en que no es posible hoy en día vivir de forma sostenible, lo cual es algo que tiene que cambiar; haciendo alusión a su forma de viajar.