Compartir

Superan la media docena las pequeñas poblaciones de municipios de la comunidad de Madrid, afectados por el cierre de las sucursales bancarias.

Para estos municipios con más de 1.000 habitantes, el cierre de las oficinas bancarias que se han producido tanto por procesos de digitalización y por los de recorte de sedes debido a la crisis, ha representado un verdadero dolor de cabeza, principalmente en las personas de la tercera edad.

Los municipios y localidades afectados son Villanueva de Perales, Villamantina, Santa María de la Alameda, Valdaracete, Ribatejada y Fresno de Torote.

Los cierres de las sucursales bancarias que se han venido produciendo ha obligado a que las personas se tengan que desplazar en coche hasta el sitio más cercano, bien para retirar o ingresar dinero, hacer el cobro de su pensión o cualquier otra gestión bancaria, algo que afirma el diputado José Luis García Sánchez del PSOE, quien solicitó al Gobierno de la región que tome cartas en el asunto en virtud de que el servicio bancario es básico y más para los adultos mayores que no están familiarizados con las nuevas tecnologías a las que apunta la banca, no es concebible que en una población de más de 1.000 personas no existan sucursales bancarias y tampoco un solo cajero automático.

 José Luis García Sánchez del PSOE

Denuncia que aun cuando los ayuntamientos han ofrecido sus instalaciones para la ubicación de cajeros automáticos, la banca en general se ha negado, dicha demanda está contenida en una propuesta no de ley recién aprobada que pretende, entre otras cosas, dar solución al tema de los cajeros automáticos y que la fibra óptica llegue a todos los pueblos.

Por ejemplo, el municipio Villanueva de Perales se vio afectado por el cierre de los cajeros automáticos, ya que en el 2008, la Caixa abrió una sucursal en una de sus calles principales y muchos de los vecinos aprovecharon para abrir sus cuentas pero para su sorpresa, la misma cerró a principios del 2012 para ser trasladada a Sevilla.

Muchas de esas personas que son adultos mayores ahora se ven obligadas a tomar autobuses o a pedir a sus familiares que los lleven hasta su banco.

Delgado del PSOE, afirma que todo apunta a que se usó ésta sucursal para que se abrieran las cuentas y muchas personas mayores lo hicieron; ahora deben pasar por la traumática experiencia de subirse a un autobús con toda la dificultad que para ellos implica; para cuando Caixa decidió cerrar se le solicitó que por lo menos dejaran un cajero, pero dijeron que no por los costes que esto implicaba.

Por su parte, la comunidad de Madrid en atención a la petición del PSOE, ha mostrado su disposición de poner en comunicación los ayuntamientos con las entidades financieras, con la finalidad de conseguir una solución a las comunidades que presentan éste problema.