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Mientras el conocido compositor y rapero español Chojín dicta normas y le explica algunas pautas para ser bueno en este arte; observamos cómo los jóvenes le escuchan atentamente. Primero, nunca los raperos hacen cosas tontas con sus manos. Segundo, no se enseña a rapear, se ejercita creando y tercero, para el rap se necesita actitud.

Chojín, cuyas canciones destacan por la crítica social que encierran, durante el taller de composición de letras de rap que ofrece en el centro cultural Espacio Abierto, el primero que formalizó el Ayuntamiento de Madrid, dedicado a los pequeños y chavales de la casa; les dice que el rapero es por encima de todo un gran comunicador y desde que sube al escenario debe perder el miedo, no demostrárselo al público. Interactuar con este y jugar con las manos para que el mensaje llegue con exactitud.

El centro además de contar con un invaluable personal como Chojín, tiene un restaurante y bar que son atendidos por jóvenes que están aprendiendo una actividad, participando en programas de inserción sociolaboral. Los niños por su parte, pueden jugar en la urbanoteca.

En el Espacio Abierto situado en el distrito de San Blas-Canillejas, Quinta de los Molinos, se dictan talleres de arte, electrónica, danza creativa, artes plásticas, construcciones para bebés o niños y teatro.

Muchos son adaptados a las inquietudes de la juventud y en la cultura del hip hop como los DJs, el grafiti, rap y  break dance. Una fabulosa opción para recibir clases de música y lengua a la vez. Los mozos se educan  rimando, escribiendo sus letras, ajustándolas a compases y  pronunciándolas públicamente.

Ponen en práctica un sistema educativo que busca entender al estudiante; no como un sujeto paciente que sólo se sienta, oye y repite lo que dice su maestro. Es una costumbre que los chicos no tengan cabida para expresarse.

Para Chojín el rap es un vehículo que les permite decir sin ser juzgados lo que se quiera y no lo que impone el medio social. Hay mucha creatividad. “Yo no los califico porque traigan puesta una gorra, aquí sin presión se sienten libres. Todos los sábados muy temprano los espero para que escriban y eso es mágico”.

El rap le ha permitido escribir más que un profesor de Lengua, es un medio de comunicación oral. Para rapear es primordial ser lector, conocer de lo que hablas. En el año 2007, Chojín  por cantar 921 sílabas en un minuto obtuvo el récord Guinnes.

El taller de graffiti está a cargo del profesor universitario Francisco Reyes, director del programa ‘Ritmo urbano’, quien considera que las letras son lo más resaltante para hacer un grafiti, es por ello que los educandos comienzan dibujando el abecedario y  practicando trazos.

Así como apoyar solamente un lateral, entender el rotulador, sacar las sombras. Porque el graffiti es difícil, hay que saber manejar el aerosol, estar al tanto de la presión de la mano, velocidad y distancia a la pared. Los chiquillos están tan concentrados que ni miran el móvil. En dos horas le enseño lo que yo aprendí en años.