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Aún en el siglo XXI existen inconvenientes laborales que se presentaban hace más de cien años. Presión de los jefes, insultos, malas palabras, etc. Hace días se regó la información que una empresa de un sector de España prohibía a sus empleados acudir al baño hasta no terminar sus deberes en la línea de producción, ya que de lo contrario se atrasa el trabajo.

Se puede entender el tema de la productividad para mejorar la facturación y poder así remunerar mejor a los trabajadores, sin embargo no se puede llegar al punto de retrasar las necesidades fisiológicas de los empleados.

Así lo hizo una Cooperativa que dejaban esperando hasta una hora a su personal para ir al baño, según lo denunció una joven de la empresa, que se orinó durante la espera.

Este caso llegó a las manos de la Inspección de Provincial de Trabajo y Seguridad Social, que tomó cartas en el asunto e instó a la organización a que fuese más abierto con el trato a sus trabajadores. De lo contrario tomarían medidas legales.

Tan grave es la situación que sólo en el área del almacén ejercen más de 200 mujeres. Todas ellas son personas que necesitan acudir al baño para poder asearse y realizar sus necesidades. Ya se han presentado varias denuncias al sindicato alegando que no aguantan ni un día más en esa condición.

Respuesta de la empresa

La organización aceptó la denuncia y admitió los daños psicológicos cometidos. Las autoridades le señalaron que debían hacer una reunión con carácter de urgencia en la que pusieran en orden ante sus coordinadores el trato que deben tener ante el mando medio de la empresa.

El sindicato se mostró muy molesto ante todo el maltrato que están sufriendo su equipo de trabajo. Han exigido en diferentes ocasiones que las mujeres puedan ir al baño cuantas veces lo deseen y sin necesidad de autorización o pedirlo por escrito. Esto es un auténtico abuso.

Lo peor del caso no es esto, sino que en muchas fábricas de la zona han sucedido situaciones similares. Aparentemente sus jefes y dueños creen que son los directores de las necesidades de cada trabajador y es que no comprenden que cada ser humano posee requerimientos diferentes.

No hay nada más incómodo que sentir que nos están vigilando a todo momento en el trabajo y que podemos ir al baño sólo en determinadas horas. Así definitivamente que nadie puede trabajar.

Según las autoridades este tipo de casos trasciende a todo el territorio español donde existen trabajadores femeninas como cajeras de tiendas, etc. Es hora que las leyes haga su trabajo.