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La evolución biológica del perro y del niño se cruzan en un periodo muy breve, cuando el bebé no puede todavía interaccionar con el animal

Es erróneo pensar que perro y niño puedan crecer juntos desde el punto de vista psicológico y físico: con sesenta días el cachorro se puede comparar con un bebé de catorce meses; con seis meses se compara con un niño de cinco años y con año de vida, el perro es igual que un chico de catorce años.
Con el paso del tiempo, el perro empieza a definir el sentido de propiedad y territorialidad, su forma de comportarse con el niño podría cambiar y es por esto que la mediación entre la relación perro – niño es muy importante durante este momento.
Además, la llegada de un bebé en casa implica cambio en las costumbres familiares: los integrantes de la misma tendrán que dedicar todas sus energías a su cuidado, será difícil cuidar al mismo tiempo del cachorro, que, por otra parte, tendrá que ser educado de forma correcta. Es interesante integrar el compañero de cuatro patas alrededor de los cinco o seis años de la edad del niño, esto es, cuando ya tiene  capacidad de comprender y de relacionarse con el mundo.
Cuando, por otra parte, el perro ya forma parte de a familia, vale la pena adoptar diversas practicas preventivas en modo tal que el perro pueda convivir tranquilamente con el bebé. La primera fase de preparación de la llegada del pequeño es aquella de ordenar su habitación; en este momento tendréis que enseñar al perro aquello que podrá hacer y lo que no. Por ejemplo, el perro no podrá tener acceso a camas ni sofás, así se acostumbrará cuando llegue el pequeño a no molestarlo cuando duerma. También deberá ser consciente de que hay juguetes dedicados al niño y otros que le pertenecerán a él, no mezclando ambos.
Una vez nace el pequeño y llega a casa, tendréis que trabajar con paciencia en la relación. Por ejemplo, un perro que se “divierte” saltando encima del bebé puede hacer que el niño caiga de forma involuntaria; un perro habituado a jugar de forma excesiva o mordiendo las manos, puede crear serios problemas en el bebé. Es por ello que la educación de ambos debe realizarse de forma separada y poco a poco integrando la convivencia entre ambos, que conseguirán ser amigos con el paso del tiempo.