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A día de hoy es difícil calcular el impacto de Internet en la sociedad. Está prácticamente insertado en todos los ámbitos de nuestra vida y sin embargo no hay regulaciones efectivas que aseguren la transparencia y seguridad de su uso. A pesar de ello utilizamos las conexiones de red para trabajar, para relacionarnos, para el ocio, la educación, etc. La era de Internet abrió la puerta de lo global a unas generaciones que han crecido alrededor de esta herramienta y que no podrían seguir concibiendo la vida sin ella. ¿Cómo podríamos readaptarnos a vivir sin  buscadores como Google? ¿Nos acostumbraríamos a no enviar mensajes a través de Whatsapp? A llamar a una sola persona, sin grupos, sin la inmediatez de transmitir la información a muchas personas a la vez. Solo pudiendo conectar de una en una con las personas que ya conoces. Solo pudiendo conocer en persona a los demás, limitados de nuevo al territorio, limitados a la información de los grandes medios oficiales y volviendo a os estándares de antaño.

Se ha hablado mucho de los peligros y oscuridades de Internet, pero se ha hablado poco o nada de las consecuencias que acarrearía perder esa alternativa. Millones de pequeños negocios se han abierto paso en el mercado internacional, millones de puestos de trabajo han nacido y evolucionado en estas décadas. ¿Supondría el fin de Internet un regreso al pasado?

Javier López Menacho hace una incursión ucrónica en este terreno desconocido en su nueva novela, El Profeta. Han pasado ya dos años tras el llamado Gran Apagón que inhabilitó la red de forma permanente y la sociedad se debate entre la nostalgia y el shock del retroceso. Gran parte de la población ha esperado, escondida en el recuerdo de lo que fueron, a que gobiernos y expertos internacionales les devuelvan la vida que tuvieron, pero la situación parece irreversible.

“En mi caso, acabé el ciclo superior de informática y me fui directamente a Youtube, luego a Jomid y el resto ya lo sabéis. Creación de reseñas de videojuegos en línea —las claves del éxito son un enigma hasta para mí y para muchas otras personas—, reflexiones varias, «marca de la casa», cientos de miles de suscriptores que veníais en tromba a comentar mis trucos, monetización del contenido, ingresos mensuales y vida relativamente plácida en la casa de mis padres. Luego vino el apagón y todo giró en un sentido absurdo. Sin apenas darme cuenta, me aficioné a las pastillas para la ansiedad y sentía una oquedad existencial que he podido rellenar saliendo a correr, volviendo a pintar figuritas de rol e inventando esta nueva forma de comunicarme con vosotros.” (Fragmento de la novela El Profeta)

El Profeta reflexiona acerca de la tecnodependencia y ofrece un punto de vista distinto ante una realidad a la que podría enfrentarse nuestro mundo. De fondo juega con preguntas básicas pero irresolubles para un ciudadano de a pie: ¿Las crisis surgen o las empujan a surgir? ¿Cuánto sabemos en realidad de lo que sucede en nuestra propia sociedad? ¿Quién ostenta el poder en la sombra?¿Qué dosis de verdad puede soportar un hombre antes de tomar una decisión trascendental para el mundo? La novela ha sido presentada en su ciudad natal, Jerez de la Frontera, en la ciudad de Barcelona y en tierras valencianas, acompañado por el cineasta Pruden Castilla.

Javier López Menacho (nacido en Jerez de la Frontera, en la actualidad reside en Barcelona). Es escritor y especialista en comunicación y marketing digital. Ha escrito el libro de crónicas Yo, precario, el libro de relatos Hijos del Sur y el manual SOS, 25 casos para superar una crisis de reputación digital. Recientemente ha publicado el ensayo La farsa de las startups. Ha colaborado en numerosos medios de comunicación, entre ellos Ctxt, La Marea, Secretolivo, Lavozdelsur.es, Qué leer, marketing4ecommerce o Revista Bytes.