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La venta de productos y materiales eróticos se ha disparado durante el periodo de cuarentena mientras que la actividad de otras ramas de este negocio es inexistente en estos días

La declaración del estado de alarma, las limitaciones al movimiento de la población y la exigencia de mantener unas medidas y protocolos de seguridad han afectado a todas las industrias económicas del mundo. Todas, de un modo u otro, se han visto afectadas, ya sea a su favor o en su contra. La industria del sexo es una de las que ha experimentado una evolución tanto positiva como negativa, en función de la especialización y los servicios de las empresas. 

Dentro de la industria del sexo, las empresas que se dedican a la venta de productos sexuales y juguetes eróticos han sido las que han vivido un momento dulce con la cuarentena. Y es que la venta de estos productos se ha disparado en España durante toda esta cuarentena, llegando a registrar incrementos de ventas de hasta el 60%.

Productos como masturbadores, succionadores de clítores, cremas eróticas, lencería,… son los que más están triunfando en un periodo en el que muchas de los que viven en pareja han encontrado en su compra en un nuevo productos imprescindible y de primera necesidad, retomando juegos eróticos de antaño o iniciándose en unos nuevos.

De hecho, uno de los datos más significativos de los efectos de la crisis del COVID-19 en la industria del sexo es el incremento de clientes hombres que se han iniciado en la compra de todo tipo de productos eróticos, algo que hasta hace muy poco tiempo era una compra dominada por las mujeres. Según diferentes estudios, el 70% de las compras de este tipo de productos ha sido realizada por hombres durante el estado de alarma.

Otro de los hechos que ha propiciado este incremento de las ventas es la existencia de una gran oferta de empresas y tiendas online que no han visto interrumpida su actividad económica gracias a que han podido operar de forma digital. A través de sus ecommerce, esas empresa han continuando ofreciendo sus productos con empresas logísticas cuyos profesionales entregaban estos productos con mascarillas y guantes de seguridad.

En el lado contrario nos encontramos con todas aquellas empresas cuyos servicios enmarcados dentro de la industria del sexo sí que exige un acercamiento y un contacto personal. Algo que no es posible en el estado actual. Debido a la normativa vigente y a la propia conciencia de agencias como Skyline Escorts han cancelado todos sus servicios a clientes hasta la superación de esta situación provocada por el COVID-19.

Entre estas webs están, por ejemplo, las empresas de citas, de compañía y de escorts, cuyos responsables asumen que se vislumbra un futuro incierto y sembrado de dudas debido a los estragos y efectos que el virus está provocando en una actividad profesional que requiere contacto humano y libertad de movimiento y desplazamiento por parte de las personas.

El sector de los servicios de compañía estaba experimentando en España, y sobre todo en Madrid, un buen momento a inicios de 2020 debido a que la región madrileña estaba siendo protagonista de un gran número de eventos profesionales y congresos, cuyos participantes suelen ser los clientes de agencias como Skyline Escorts.

En esta línea, el negocio de la prostitución es otro de los que se ha reducido a la mínima expresión y los casos que se han conocido por los medios de comunicación sobre mujeres que han continuado ejerciendo lo hacían en unas condiciones extremas al ser la única forma de conseguir algo de dinero para ir tirando durante esta cuarentena.

Sin embargo, no sólo el negocio de la prostitución ha sido el que se ha visto más afectado. La industria pornográfica también ha sufrido un importante daño y el rodaje de películas es prácticamente inexistente en todo el mundo, lo que ha llevado a miles de profesionales de todo el mundo a convertirse en víctimas del COVID-19 al no poder ejercer su profesión.

Reinventarse en el medio online

Las prostitutas que disponen de los conocimientos y recursos materiales necesarios para hacerlo han intentado continuar trabajando de forma online, creándose perfiles en portales pornográficos y emitiendo vídeos en directo a los clientes que pagan por consumir este tipo de contenido. En cierto modo, las mujeres han encontrado una forma de escape y generar algún tipo de ingreso para capear una situación que nadie sabe cómo va a evolucionar y cómo va a afectar a un sector como el del sexo.