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Actualmente todos somos conscientes, aunque a veces hagamos oídos sordos, de que el cambio climático es real, está sucediendo, la contaminación es muy elevada, sobreexplotamos los recursos, la atmósfera está dañada y eso afecta al mundo y nos afecta a nosotros.  

Debido a esto, se llevan a cabo importantes campañas y medidas no solo por parte de ongs, sino también de los gobiernos, para que cambiemos nuestros hábitos y nos demos cuenta de que es necesario cambiar nuestra forma de consumo porque sino destrozaremos el mundo en el que vivimos.

Entre las muchas medidas que se llevan a cabo para ralentizar, dado que ya es imposible revertirlo, los efectos del cambio climático y para ayudar al planeta, están por ejemplo, reciclar, reutilizar lo máximo posible todos los elementos que podamos, ahorrar agua, pasarnos a las energías renovables, eliminar los plásticos así como los elementos más dañinos como sulfatos y pesticidas.

La alimentación también es uno de los ámbitos donde se han producido y se deberían de producir cambios. Antaño nuestros mayores tenían una calidad de vida baja debido a que no podían tener los servicios médicos adecuados, no había tantas vacunas ni la cantidad de fármacos y operaciones con las que contamos ahora. A veces incluso se morían de hambre, pero normalmente llevaban una alimentación sana, aunque escasa, basada en los productos que la tierra les brindaba y los pocos animales que podían permitirse y que alimentaban con productos naturales, no a base de piensos y desechos artificiales.  

Actualmente se está fomentando volver a tener una alimentación así, a base de frutas, verduras y vegetales y algunas porciones de carne y pescado. De esto modo ayudamos a reducir la contaminación y sus efectos derivados y al mismo tiempo nos ayudamos a nosotros mismos. Hoy en día la esperanza de vida es muy alta pero no quiere decir que lleguemos a los 70 años en unas condiciones óptimas, cada vez más niños y mayores tienen obesidad o enfermedades como la diabetes, enfermedades cardíacas, colesterol… Esto hace que el estado tenga que invertir grandes cantidades en fármacos para combatir estos efectos.  

Consumimos demasiados ultraprocesados, a veces por desconocimiento y otras a sabiendas. Es necesario que el gobierno informe debidamente de las consecuencias de un consumo continuado y diario de este tipo de productos, ya que no debería superar el 10% de nuestra alimentación, y en muchos casos es al revés, el 10% lo ocupan las frutas y verduras. Además resulta paradójico que los alimentos sanos y que deberíamos consumir asiduamente sean más caros, aunque no los compremos en tiendas ecológicas, que los que resultan más dañinos para nuestro organismo. Pero este no ha de ser un motivo por el que nos alimentemos mal.  

Hay que cambiar nuestros hábitos alimenticios y consumir grandes cantidades de frutas y verduras diariamente. Está demostrado científicamente que estos alimentos son ricos en vitaminas y nutrientes que nuestro cuerpo necesita y agradece ingerir. Además, es importante consumir estos productos variándolos dependiendo de la temporada en la que nos encontremos, ya que si consumimos fresas cuando no es temporada estamos consumiendo fresas que han sido cultivadas a miles de kilómetros y transportadas en cámaras frigoríficas y que llevan productos para que aguanten y se mantengan atractivas.  

Ahora en otoño e invierno unas de las mejores frutas que podemos consumir son las naranjas y mandarinas, un fruto que viene directamente del árbol a nuestra mesa sin sufrir ningún tipo de proceso intermedio . Son frutas que gustan a casi todo el mundo, no tienen un precio elevado y nos aportan grandes cantidades de vitamina C, que además en esta época nos viene muy bien para reforzar las defensas y no coger catarros y gripes. 

Tanto las naranjas como las mandarinas tienen un gran cultivo en nuestro país, ya que toda la zona de Valencia es una gran productora de estas frutas. Por lo tanto hemos de fijarnos cuando vayamos a la frutería o al supermercado más cercano para mirar su procedencia, ya que así estamos comprando un producto que ayuda a la economía de nuestro país y que hace que muchas familias puedan vivir de su producción, además de la calidad que tienen certificada por su procedencia.  

Cuando se habla de naranjas hay que tener claro que podemos tener dos tipos de naranjas, las de mesa y las de zumo dependiendo de si preferimos tomarlas enteras o exprimirlas para tomarlas en un zumo. Sea como fuere y para asegurarnos que las naranjas que compramos vienen de Valencia podemos comprar naranjas por internet, a través de Citrusgourmet, una empresa valenciana que nos lleva de manera gratuita a nuestro domicilio las mejores naranjas. A la hora de hacer la compra podemos optar por comprar solamente naranjas para zumo o naranjas de mesa, también tienen packs disponibles con cajas de naranjas y mandarinas.