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Unos consejos con los que conseguiremos reducir las molestias que causa este virus

Como mucha gente sabe, el herpes genital es una infección provocada por el virus del herpes simple, un virus que afecta tanto a hombres como a mujeres y que provoca síntomas como picor y dolor en la zona afectada. Además, es fácilmente reconocible (ya que provoca la aparición de pequeñas ampollas rojas o bien de llagas en las zonas afectadas) y fácilmente contagiable, tanto por el contacto directo (por ejemplo, al besarse o al mantener relaciones sexuales) como de forma indirecta al usar los mismos objetos que una persona que tenga el virus. Y a pesar de que muchas veces los síntomas sean leves y no pasen las molestias y de las heridas que ya hemos mencionado, en otras ocasiones estos son más graves y pueden ocasionar fiebre y molestias al orinar, mal cuerpo o bien úlceras y ampollas en el cuello del útero.

Como podemos ver, no tenemos que tomarnos a la ligera una infección así y aunque la recomendación sea ir al médico para poder tratarla de la mejor manera posible, también podemos usar estos remedios caseros para el herpes genital que supondrán una ayuda y un buen complemento al tratamiento médico para todas aquellas personas que tienen herpes genital.

El aceite de oliva

El primero de estos remedios caseros es el aceite de oliva, muy conocido no solo desde un punto de vista gastronómico sino por sus propiedades hidratantes. De hecho, es rico en antioxidantes naturales por los que es un tratamiento ideal para tratar el herpes genital. Para ello, deberemos calentar en una olla una taza de aceite de oliva junto con un poco de aceite de lavanda y de cera de abeja. Una vez que la mezcla se enfríe, la aplicaremos sobre la zona afectada para curarla.

La equinácea

En segundo lugar nos encontramos con la equinácea, una hierba medicinal famosa por sus propiedades antivirales, lo que explica a su vez su uso para mejorar el sistema inmune. En el caso del herpes genital, podemos usar tanto la flor como las hojas y la raíz para tratar la zona afectada, pudiendo consumirla en forma de té, de zumos o de pastillas en función de nuestras preferencias.

El hielo  

El tercero de nuestros remedios caseros para el herpes genital es sin duda el más sencillo de los cinco, ya que tan solo tendremos que coger un poco de hielo, hacerlo pedazos y llenar una bolsa con él. Una vez hayamos hecho esto, y para evitar una molestia excesiva por el frío en la piel, envolveremos esa bolsa en un trapo y la colocaremos en la zona donde tengamos el herpes varias veces al día durante unos 10 o 15 minutos. De esta manera veremos cómo mejora la hinchazón, el picor y los dolores derivados del herpes.

El bicarbonato de sodio

Continuando con nuestra lista de remedios, el siguiente que nos encontramos es el bicarbonato de sodio, un remedio fácil de conseguir y que nos aliviará las úlceras así como el picor y el dolor. Para ello, se recomienda coger una trozo de algodón y humedecerlo en bicarbonato de sodio que luego aplicaremos sobre la zona afectada. Eso sí, tenemos que tener en cuenta que con cada aplicación que hagamos deberemos usar un nuevo trozo de algodón para mantener la higiene en todo momento y no emplear un algodón que ya haya estado en contacto con el virus.

El bálsamo de limón

Finalmente, el quinto de nuestros remedios caseros es el que nos ofrece el bálsamo de limón. El motivo por el que podemos emplearlo es simple: contiene una serie de sustancias como pueden ser los flavonoides, los ácidos fenólicos o el ácido rosmarínico que contribuyen a la curación de las heridas producidas por el herpes. Simplemente tendremos que preparar un té de bálsamo de limón y dejar que se infusione durante unos minutos. Cuando haya transcurrido el tiempo necesario, cogeremos un algodón, lo humedeceremos en esa infusión y lo aplicaremos directamente sobre las llagas. Y al igual que ocurría con el remedio anterior, debemos tener la precaución de cambiar el algodón cada vez que lo apliquemos sobre la zona infectada.

El control médico: un paso necesario

Finalmente, y como ya hemos comentado antes, estos remedios caseros no deben sustituir en ningún momento la opinión y la supervisión médica. De hecho, son un complemento perfecto para tratar el herpes genital pero, dada la naturaleza del virus, será necesario un tratamiento médico para asegurarnos de que lo eliminamos por completo, así como a la hora de tratar los posibles síntomas graves de los que también hemos hablado. No obstante, la buena noticia es que gracias a la combinación de estos tratamientos, conseguiremos acabar con las molestias ocasionadas por el herpes genital.