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¿Qué es y que no es la ansiedad?

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Un problema por desgracia frecuente en nuestra sociedad actual, que sin embargo resulta bastante desconocido para el gran público, quienes a pesar de oír a hablar de ella no llegan a tener claro de qué se trata en realidad

Hoy vamos a intentar ayudarte a comprender qué es realmente la ansiedad y cómo reconocer sus más frecuentes síntomas para determinar si la podrías estar padeciendo (pues no podemos asegurarlo hasta que acudimos a un especialista). Por supuesto, dado que trataremos de hacerlo de una forma clara para que puedas entender con mayor facilidad los elementos básicos relacionados con este problema, es obvio que no se tratará de una guía exhaustiva, sino más bien de una introducción que esperamos te ayude a entender mejor a qué nos referimos cuando hablamos de ansiedad. Siempre es bueno buscar más información y, claro está, confiar en profesionales cualificados a la hora de despejar las dudas que no logremos resolver.

Síntomas. ¿En qué consiste la ansiedad?

Algo importante que debemos tener en cuenta es que la sintomatología asociada a la ansiedad es muy diversa y a menudo coincide con otros problemas o estados, por lo que en ocasiones podemos preocuparnos en exceso  sin que en realidad estemos ante un caso de ansiedad, o confundirnos a la inversa y restar importancia a un problema que requiere de ser resuelto, siendo recomendable acudir a especialistas si dicho problema comienza a interferir en nuestra vida (respecto a ello, hay que remarcar que a menudo las personas entran en un estado de negación, por lo que es importante no cerrarse en banda si alguien que nos conozca se preocupa y nos sugiere que tal vez necesitemos de esa ayuda).

Una característica común de la inmensa mayoría de síntomas es la incomodidad. Estos pueden ser físicos, mentales o emocionales, pero por regla general tenderán a hacernos sentir incómodos y deseosos de alejarnos del detonante de la ansiedad, incluso cuando ignoremos cuál es (en cuyo caso dicha sensación podría traducirse como una necesidad de huir sin saber hacia dónde ni de qué).

Entre los rasgos físicos más habituales podemos incluir dificultades respiratorias, temblores, mareos, sudoración, problemas digestivos, y un largo etcétera. En el aspecto emocional es frecuente la susceptibilidad excesiva o un “distanciamiento” que puede perjudicar mucho al paciente, pudiendo conducir a que se sienta culpable o mal consigo mismo por “no sentir nada” (aunque en verdad sí que sienta y el problema resida en que se bloquea al no lograr gestionar sus emociones). Por la parte psicológica, a menudo se produce un estado de excesiva alerta o miedo irracional que puede derivar en pánico aun cuando la situación real sea segura. Algo muy importante respecto de los ataques de ansiedad es que quien los sufre procure enfocarse en su respiración y en poco a poco irse relajando, pero más importante aún puede ser que quienes estén a su alrededor colaboren en ello y acompañen a la persona, transmitiendo su apoyo e interés sin causarle agobio.

Las emociones juegan a menudo un papel determinante tanto en la aparición de ansiedad como en su tratamiento. De hecho, en palabras de la reputada psicóloga madrileña Sara Ramírez de Arellano, “la Terapia Focalizada en la Emoción (TFE) es un tipo de psicoterapia muy eficaz y rápida para tratar los trastornos de ansiedad“.

En muchos casos, la ansiedad es fruto de expectativas irreales, que generan una autoestima baja junto a la cual agravan el problema, así como ideas preconcebidas que conducen a ver como amenazantes o desagradables situaciones que en verdad no lo son. Suele haber mucho de subjetividad en ello, pero no debemos olvidar que todos percibimos lo que nos rodea de manera subjetiva. Lo que importa es que intentemos no vernos encerrados en esa visión sesgada, para lo que viene muy bien el cultivar una actitud abierta, comunicativa y tolerante hacia otras percepciones y creencias.

En este artículo se desarrolla con mayor detenimiento la percepción subjetiva que un paciente tiene de la ansiedad y el modo en que este puede sentirse, además de mencionar tipos distintos de ansiedad. Y esto es precisamente lo que nos lleva a la siguiente pregunta.

Variedades. ¿Existen distintas clases de ansiedad?

Aunque no vamos a ponernos técnicos ni profundizar demasiado en esta cuestión, la que por otro lado es muy interesante, hemos de señalar que ciertamente existen diferentes tipos de males que podemos agrupar como trastornos de ansiedad.

En el artículo que mencionamos antes se habla de la ansiedad inespecífica, aquella cuyo origen no parece ser reconocible en un principio, y la ansiedad derivada de miedos y fobias, cuyo detonante resulta más claro.

Sin embargo hemos de tener en cuenta que existen otros problemas también vinculados a la ansiedad y/o las fobias, como pueden ser los trastornos obsesivo-compulsivos. Además, la ansiedad puede manifestarse como resultado de una acumulación de estrés hasta cotas perjudiciales, más que aparecer a raíz de uno o varios detonantes específicos que en sí mismo generen rechazo.

También cabe señalar que existe un importante factor genético, así como de formación de la personalidad, y que a pesar de esta última está relacionada con la educación y las experiencias pasadas (como ocurre con las ideas nocivas de las cuales hablamos antes) puede causar una tendencia a la ansiedad sin que los conceptos preconcebidos erróneos estén presentes o aunque no lo estén de un modo tan marcado.