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A raíz del confinamiento por la presente pandemia, las personas se han visto en la necesidad de renovar el espacio que habitan y, en el cual, ahora residen más tiempo. Surge, entonces, el interés por volverlo un sitio distinto y ameno. Resulta natural querer un cambio en casa después de pasar tiempo allí.

Un cambio en el ritmo de vida

La llegada del Covid-19 forzó la implementación de la bien conocida cuarentena, lo cual ha obligado a miles de personas a cambiar su modo de vida, y a realizar gran parte de las actividades cotidianas en casa.

El hogar se ha transformado en el espacio de estudio, de trabajo, de ejercicio y de recreación. El sitio que antes era habitado en horas específicas de la semana es ahora usado la mayor cantidad de horas posibles.

En medio de la incrementación de la estadía en casa, resultan más evidentes las manchas, daños o detalles indeseables que han estado por mucho tiempo presentes en el mobiliario. Antes, eran pendientes que se hacían a un lado porque no presentaban mayor importancia, pero ahora se ha vuelto un asunto de confort inevitable de resolver al rodearnos constantemente.

Como consecuencia, una considerable parte de la población española se ha concentrado en la renovación de sus muebles para conseguir que ese espacio donde se encuentran día y noche se sienta más suyo y más grato.

Reconocimiento del espacio

Varios factores han intervenido en la tendencia por adquirir nuevos productos con los cuales amueblar el hogar. Por un lado, está la estética, la búsqueda del placer visual en algo que se observa regularmente. Por otra parte, la comodidad y durabilidad que permita la estancia prolongada. Y, en otro sentido, la practicidad y versatilidad que un mueble pueda ofrecer en cuanto al uso deseado.

  • La estética es lo primero que se observa. La textura, el color y la forma de una pieza puede ya estar obsoleta de acuerdo a las nuevas modas o, sencillamente, puede ya no coincidir con el gusto personal del usuario. En este caso, ya no resulta agradable verla todo el tiempo.
  • La comodidad y durabilidad es crucial. Si un mueble tiene muchos años, es posible que se haya deteriorado, y no es capaz de producir las plácidas sensaciones de antes. Conviene buscar una nueva opción que se adapte a las circunstancias de su uso prolongado, bien sea gracias al diseño o al material que posea.
  • La practicidad y versatilidad corresponde a las diferentes acciones a las cuales es destinado un mueble. Si está dispuesto para recibir visitas, para desempeñar un trabajo virtual, para comer, estudiar, entretenerse, entre otras más. Mientras más usos tenga, más versátil debe ser para que cumpla con sus funciones.

Años atrás, los muebles se fabricaban para cumplir con una función específica, pero en la actualidad existen diseños con varias funciones para agilizar las actividades cotidianas y aprovechar mejor el espacio donde se encuentran.

Alivio físico y psicológico

Algunos estudios psicológicos indican que la tendencia actual de renovación puede responder a una forma de adaptación del ser humano. Reconocer la casa como un espacio múltiple ha suscitado la preocupación por cuidarlo mejor y mantenerlo.

Saber que la casa, el apartamento, anexo o el espacio habitado es el contexto que nos afecta e influye en nuestro bienestar y desempeño. Este es un factor importante para comprender y aceptar nuestra conducta y la de las demás personas que viven con nosotros.

Un cambio es capaz de brindar no solo una mejor sensación física, sino también un mejor estado mental. Ya sea producto de un arreglo casero o la adquisición de algo nuevo, es importante considerar esas partes tan importantes y reconocidas de nuestro hogar.

Optar por la renovación de muebles es un mecanismo sano de defensa. Sentirse cómodo con el espacio y sus componentes permite el desenvolvimiento de las tareas diarias, aumentando la productividad y la satisfacción dentro de casa.

Aumento de la demanda en el mercado de muebles

Mientras unos sectores han sido afectados por la situación de pandemia, como el turismo y el ocio, el comercio de muebles se ha beneficiado. La facilidad que han proporcionado las ventas online ha permitido que las personas puedan encontrar una tienda de muebles en Madrid o en cualquier parte de España de forma rápida, cómoda y sencilla.

Además, estas herramientas virtuales han fomentado el aumento de la demanda por parte de los usuarios, incrementando la facturación de varios distribuidores del mercado mobiliario, como Kibuc y Ikea.

Gracias a la diversidad de opciones que existen en este sector comercial, las posibilidades se han multiplicado. Alacenas, estanterías, bañeras, taburetes, percheros, baúles, mesas, muebles y accesorios de jardín son solo algunas de las opciones que se encuentran en los catálogos digitales.

No solo la venta de muebles ha sido afortunada, sino también el mercado del bricolaje, pues hay algunos que han optado por la reparación en casa de sus piezas. Así, los negocios ferreteros también han podido aumentar sus ingresos.