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Esta es una pregunta que seguramente muchos padres y muchas madres de nuestro país respondan esbozando una pequeña sonrisa. Más que nada porque están plenamente convencidos de que algunas de sus marcas de confianza para alimentar a sus hijos, solo ofrecen productos de calidad pero ¿y si realmente no fuera así? ¿Y si algunas marcas de tanto renombre como Campofrío o Nestlé estuvieran introduciendo alimentos de mala calidad en sus casas?

El flagrante caso de las salchichas de pollo y leche

El primer caso del que vamos a hablar es el de las salchichas de pollo y leche. Unas salchichas que si a priori pueden parecer una auténtica maravilla, se puede ver que no es así en ningún caso. En primer lugar porque de carne de pollo únicamente tienen el 20% y todo ese pollo proviene de los restos que nos podemos encontrar adheridos a los huesos del mismo. Y todo eso sin contar con el hecho de que la leche no es tal sino que lo definen como un producto lácteo. ¿De verdad se podía pensar que un alimento tan procesado como ese podía ser de calidad?

Nestlé también tiene mucho que decir en esto

Pero la compañía Nestlé no se queda a la zaga. De hecho no hay más que ver la composición de algunos de sus productos orientados a los más pequeños de la casa para darse cuenta de que todos ellos contienen un exceso de azúcar. Pero lo peor no es esto. Lo peor es que Nestlé se ha hecho con el sello de la Asociación Española de Pediatría, la cual, avala estos alimentos. ¿Cómo es posible que para niños de pocos años se avale un producto que tiene una cantidad ingente de azúcar con todo lo que ello puede suponer para la salud, sobre todo a medio plazo, de los mismos?