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Cuando llevamos demasiado tiempo lanzando currículums sin obtener resultados, es muy posible que en algún momento pensemos en tirar la toalla. 

Si estás en ese punto, piensa que tarde o temprano tendrás que retomarla de todas formas. Así que si vas a tomarte un descanso en tu búsqueda de empleo, mejor que aproveches esa pequeña pausa para encontrar un nuevo enfoque que te ayude a aumentar tus posibilidades la próxima vez. 

Por ejemplo, ¿has pensado en actualizar tus conocimientos? No importa lo experimentados que estemos en nuestro oficio, las innovaciones surgen constantemente en todos los campos, y ser de los primeros en formarse en las nuevas tendencias nos da una ventaja añadida sobre el resto de candidatos. Los centros formativos lo saben bien, y no nos será difícil encontrar sitios, como esta academia en Madrid, que oferten cursos de especialización en el sector en el que estemos interesados.

En lo referente a la formación, también podemos enriquecer nuestro curriculum vitae adquiriendo o mejorando ciertas habilidades muy demandadas en una gran cantidad de  puestos de trabajo, como pueden ser los idiomas, carnets de conducir o conocimientos informáticos. Siempre hay posibilidad de mejorar lo que ofrecemos a nuestro futuro empleador, en ese sentido. 

Sin embargo, el currículum no es nuestra única carta de presentación. Una vez conseguida la entrevista de trabajo, son nuestra apariencia y actitud las que cargarán con todo el peso de nuestras posibilidades de ser contratados. Por ello, nunca está de más evaluar, por nosotros mismos o con la ayuda de otros, si esos dos elementos nos favorecen o nos perjudican en la tarea de conseguir un empleo. 

¿Nuestra vestimenta es acertada para el perfil de candidatos que buscan? 

¿Qué transmiten nuestros gestos, postura o tono de voz acerca de nosotros? ¿nerviosismo? ¿dejadez? ¿seguridad? 

¿Estamos mostrando nuestros puntos fuertes lo suficiente, o necesitamos buscar la forma de resaltarlos mucho más?

Estas son solo algunas preguntas que debemos intentar responder con sinceridad. Pues la honestidad, en este aspecto, nos ayudará a buscar soluciones, si son necesarias, a algunos problemas, o simplemente a fortalecer nuestros puntos débiles

Finalmente, es importante recordar lo que nos ha llevado a hacer esa pequeña pausa. Como vemos, tomarse un descanso no tiene porqué ser necesariamente malo, ni indicativo de darse por vencido. No obstante, eso no significa que no debamos buscar maneras de mantener nuestra moral en buena forma en el futuro.